divendres, 25 de setembre del 2009

Es tan poco

Lo que conoces
es tan poco
lo que conoces
de mí
lo que conoces
son mis nubes
son mis silencios
son mis gestos
lo que conoces
es la tristeza
de mi casa vista de afuera
son los postigos de mi tristeza
el llamador de mi tristeza.

Pero no sabes
nada
a lo sumo
piensas a veces
que es tan poco
lo que conozco
de ti
lo que conozco
o sea tus nubes
o tus silencios
o tus gestos
lo que conozco
es la tristeza
de tu casa vista de afuera
son los postigos de tu tristeza
el llamador de tu tristeza.
Pero no llamas.
Pero no llamo.

Mario Benedetti

dimecres, 16 de setembre del 2009

L'imprevist

El Marc arriba a casa de matinada. Tremola. Tremola sense treva i nota el degoteig de la suor a la cara. Pensa en l’home que se li ha creuat a la carretera. Maleït sigui, aquell guillat, devia anar borratxo. Surten de nit, aquests. Recorda el cop sec, el cos voleiant, ha caigut com un sac, el seu peu en prémer l’accelerador. Serà mort, no servia de res aturar-se.
Anava sol per la via comarcal, sense testimonis. Malgrat tot, s’obsessiona: l’aniran a buscar. Marejat, va al lavabo a vomitar l’alcohol que pitja per sortir. Es veu al mirall. El rostre botit i moll. La bava que baixa pel mentó. Obre l’aixeta i el so de l’aigua se li barreja amb el del motor que ha sentit en anar-se'n del local. Conté l’alè. Merda! No era el del meu cotxe! M'han seguit!
Caminava de gairell i l’Iu li ha dit que no l’agafés, però ell ha insistit en marxar. Les coses no han anat com havia previst. L’Eva l’ha esquivat tota la nit. No, avui res surt com volia.
Ja truquen a la porta.

divendres, 6 de febrer del 2009

Están empero


Los que no están, están empero. Cayeron como vamos a caer en nuestra noche. La leve eternidad ya los protege. Quedaron sus palabras, escritas o escuchadas, sus gestos de alegría, sus odas de amargura. Sus manos que aún dialogan a veces con mis manos.

El cielo que ellos vieron me está viendo, celeste. El mundo nos rodea, con ellos o sin ellos. Faltaron en el júbilo, cuando todos lloramos. Faltaron en la pena, cuando todos cantamos.

Si percibo en mi espalda algún abrazo, pienso que pueden ser. Pero no son. Están empero.

Quisiera introducirme en sus ausencias y preguntarles todo: qué se llevaron, qué dejaron. No es bueno convivir con el vacío.

El pasado, colmado de sus rostros, nos castiga y nos premia. Reparte sus consejos, sus reproches. La memoria los junta. Y algo que vale: los que se fueron vuelven en los sueños. Bienvenidos.

Text del llibre "Vivir adrede", de Mario Benedetti.